En todos sus cuadros destaca su gran técnica: El tenebrismo, que es el claroscuro llevado a un extremo, que consiste en una posición adecuada de la sombra para moldear las figuras.A esta obra se le conoce tanto como El Santo entierro, como El descendimiento de la cruz.
Se trata de una obra totalmente tenebrista, en la que se abandona el típico fondo de paisaje o arquitectónico siendo el fondo un lugar neutro, oscuro sobre el que se recortan las figuras de la escena, que es el único punto de interés del pintor.
Se representa a Jesús envuelto en una tela blanca, que es a la vez la fuente de luz del mismo, acompañado también por la luminosidad que lo sostiene, sin embargo aparece con el torso desnudo donde se aprecian unos músculos relajados que permite la delicadeza de la caída de sus brazos sobre el suelo. Esto provoca que se le dé menos importancia al resto de personas que componen el cuadro.
La imagen presenta un fondo negro que da una mayor sensación de tristeza, ya que se representa la muerte de Jesús. que es llevado por San Juan y Nicodemo, que muestran cara de lamentación.
Más al fondo, vemos la representación de la virgen María y María Magdalena con expresiones tristes, y también a María de Cleofás, que mira hacia el cielo, con la que Caravaggio quiere expresar esperanza.
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